DIOS DEFIENDE SU SANTO NOMBRE

“No por vosotros hago esto, oh casa de Israel, sino por causa de mi santo Nombre, el cual vosotros profanasteis entre las naciones adonde habéis llegado” (Ez. 36:22).

Este capítulo tiene que ser el favorito de todas las madres que quien hijos pródigos. Es maravilloso. Está llena de esperanza y futuro. Y depende enteramente de Dios. No lo tenemos que ganar o conseguir por nada que nosotros hagamos. Es su gracia derramada sobre el inmerecido, porque Él quiere. Lo hace por amor a Su Santo Nombre. Veamos:

Israel se había portado fatal, tal mal que Dios los había tenido que sacar de Su tierra: “Hijo de hombre, cuando la casa de Israel moraba en su tierra, la profanaban con sus caminos y con sus malas obras, los esparcí entre las naciones, y cuando llegaron a las naciones adonde fueron, profanaron mi santo Nombre, de manera que se decía de ellos: Estos son el pueblo de Yahvé, que ha tenido que salir de su tierra” (ver v. 16-20). Las naciones alrededor de Israel se fijaban en el mal testimonio que daban y se dieron cuenta por esto Dios los sacó y dispersó. Pero eran de igual mal testimonio donde fuesen, profanando el Nombre de Dios por su comportamiento. Entonces Dios tuvo que actuar para corregir la mala impresión que dieron de Él, porque ¡cuando uno que profesa fe en Dios vive corruptamente, da mala reputación a Dios!
Así que Dios derramó su ira sobre ellos (v. 18), los juzgó según su conducto y sus acciones (v. 19), porque estaba preocupado por su santo Nombre que ellos habían profanado entre las naciones a donde se habían ido (v. 21). Por lo tanto, Dios dijo: “Mostraré la santidad de mi gran Nombre, que habéis profanado entre las naciones, entonces ellos sabrán que Yo soy el Señor. Me mostraré santo por medio de vosotros delante de sus ojos” (v. 23, trad. libre). Ahora viene la parte emocionante. Esto es lo que Dios hace por Israel y en la salvación de cada persona, salvando las distancias:
Los recogerá de todas las naciones donde han sido deportados y los devolverá a Israel y poblarán las ciudades y reedificarán las ruinas (v. 24, 33).
Los limpiará de todos sus pecados. Estarán arrepentidos de su conducta anterior (v. 25, 31, 33).
Los quitará el corazón de piedra y les dará un nuevo corazón (v. 26).
Pondrá su Espíritu en ellos, el Espíritu Santo (v. 26 27).
Los motivará a cumplir sus leyes y vivirán en santidad (v. 27).
Serán su pueblo y El será su Dios (v. 28).
Los bendecirá con abundancia en la tierra que dio a sus antepasados (v. 29, 30).
Y el resultado será que las naciones sabrán que Dios ha hecho esto; verán su santidad y su justicia y sabrán cómo es Él, el Dios de Israel. Dios defiende su Nombre, salva a su pueblo, y da testimonio a las naciones de quién es y de cómo actúa. Se da a conocer en el mundo por medio de su trato con Israel. Corrige la mala imagen que habían dado de Él y revela cómo es.
Si tu hijo ha profesado fe y se ha apartado dando mal testimonio entre los que le rodean, Dios lo corrige, por amor a Su Nombre, y de paso, ¡salva a la oveja errante! ¡Demos gracias a Dios por sus maravillosos caminos! ¡Se defiende derramando gracia!