APLICANDO EL LIBRO DE EZEQUIEL A MI VIDA (2)

“Sed hacedores de la Palabra, y no tan solamente oidores, engañándoos a vosotros mismos” (Santiago 1:22).

Continuamos haciéndonos preguntas acerca de la enseñanza del libro de Ezequiel para aplicarla a nuestra vida:

¿Soy consciente de que el día del juicio para el mundo entero será terrible? ¿Apoyo a misiones que trabajan en tierras donde no conocen el evangelio? (Cap. 25).

¿Denuncio una fe falsa, que parece ser genuina, pero no lo es? (33:24).

¿Qué tal soy de pastor u obrero? (34:4, 8, 10). ¿Solo pastoreo a mí misma?
¿Predico el evangelio completo? ¿Incluyo la parte de una vida consecuente de obediencia al Señor y su Palabra? (36:21-28).

¿Sé que Dios me ha incorporado en su pueblo? ¿He sentido vergüenza de mis pecados, me he arrepentido de ellos y los he dejado atrás? ¿Tengo un corazón nuevo? ¿He recibido el Espíritu Santo? ¿Procuro obedecer la Palabra de Dios? ¿Estoy dando fruto para su gloria? (36:21-28).

¿Soy de buen testimonio para los de fuera para que el Nombre del Señor no sea profanada entre los que no creen? (36:21).

¿Guardo mi templo en santidad por medio de visitas frecuentes al altar? (43:13).

¿Adoro a Dios en santidad? (43:3).
¿Procuro vivir una vida de santidad en todo lo que hago, pienso y deseo? (43: 12).

¿Vuelo al altar cada vez que peco? (43:13-27). ¿Me siento aceptado por Dios? (43:27).

¿Sirvo al Señor o a la religión evangélica? ¿Quiero vivir cerca de Él y servirle de cerca, en su misma presencia? (44:10, 15).

¿Me desarrollo ahora con la Nueva Jerusalén en mente y el ministerio que tendré allí? (Capítulo 45).

¿Mantengo una conexión vital con Dios, ando en el Espíritu, para que su Río de Vida fluya por medio de mi vida? (Capítulo 47).

¿Vivo en la presencia de Dios ahora? (48:35).

¿Centro mi vida en Dios? ¿Todo lo que hago gira alrededor de Él? (Capítulo 45).

Si yo estuviese felizmente establecido en Babilonia, ¿dejaría todo y volvería a Israel para reedificar las ruinas de la ciudad que mis abuelos dejaron dos generaciones atrás? (El libro entero).

¿Tengo mi corazón y mis esperanzas puestos en la Nueva Jerusalén donde un día voy a vivir? (Capítulos 40-48).