FALSOS MAESTROS (1)

(Mis apuntes de un estudio dado por David Burt)

“Pero el Espíritu dice claramente que en los postreros tiempos algunos apostatarán de la fe, escuchando a espíritus engañadores y a doctrinas de demonios” (1 Tim. 4:1).

La Iglesia sostiene la verdad. Como bien dice Pablo: ella es “la casa de Dios, que es la iglesia del Dios viviente, columna y baluarte de la verdad” (3:15). La cizaña y el trigo siempre han crecido juntos. La cizaña surge en medio de la iglesia. Al principio es difícil distinguir entre el uno y el otro, pero con el tiempo se delata por lo que es. Los hay que se apartan de la doctrina apostólica: “desviándose algunos, se apartaron a vana palabrería” (1:6), “manteniendo la fe y buena consciencia, desechando la cual naufragaron en cuanto a la fe algunos, de los cuales son Himeneo y Alejandro” (1:19). La falsa doctrina es una combinación de la verdad y la mentira. Siempre ha estado presente en la historia de la iglesia y su presencia en la iglesia de hoy no debe desconcertarnos. No es que la obra de Dios no sea firme, porque Dios ha avisado de antemano que esto se dará. Donde actúa Dios, allí actúa su enemigo. El Espíritu ha revelado que esto ocurrirá. ¿A quién se lo reveló? Puede ser que a Pablo (Hechos 20:29), pero el texto no lo dice específicamente. Puede ser que lo haya revelado a diferentes personas y que era el consenso de muchos (ver Ef. 3:5). Hay que estar alerta a la entrada de falsa doctrina. La Iglesia es el cuerpo de Cristo y la casa de Dios, su residencia en medio de este mundo, pero hay infiltraciones. Cristo nos advirtió de que habría falsos profetas (Mateo 24). No es una remota posibilidad, sino una cosa segura. Vamos a encontrar falsos maestros. Ellos tratan de engañar a los elegidos (2 Pedro 2:1).

Hay creyentes que proceden de una iglesia sana, pero van a una escuela bíblica que pretende ser evangélica, pero es de tendencia liberal, y vuelven enseñando el liberalismo; poco a poco lo van metiendo en la iglesia. ¡El diablo no es ninguna ficción! ¡Ataca! Siempre lo hará. Algunas cosas se darán más al final. “Los postreros tiempos” van desde el Pentecostés hasta el retorno de Cristo. Al final de los postreros tiempos se verá aun más falsa doctrina. Su contenido cambia de generación en generación, pero siempre la habrá. Los falsos maestros son lobos feroces (Hechos 20:29-31). En tiempos de Pablo había los protognósticos y los judaizantes. Timoteo tiene que tener en cuenta el peligro. Los falsos maestros dejan víctimas; tras ellos se van los que se apartan de la fe. “La fe”, aquí, es el cuerpo de enseñanzas de la Iglesia, la doctrina cristiana. En cada generación algunos perderán su confianza en la Biblia. Dejan la ética y van al mundo: “Algunos apostatarán de la fe”, dice el Espíritu, y esto se cumple.

¿Cuáles son las causas de la apostasía? Hay muchas. Puede proceder del bombardeo del mundo, el desánimo en el camino, el alto precio que uno tiene que pagar para seguir a Cristo, presiones de parte de la familia, o el fijarnos en el mal ejemplo de otros. Fácilmente puede conducir a divisiones de iglesias cuando algunos se desvían y otros permanecen fieles. Estamos en una guerra espiritual y el enemigo no está quieto. “No tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades…” (Ef. 6:12). Estas falsas enseñanzas son doctrinas de demonios. Son propios de ellos, sembradas por ellos para que la gente se aparte de Dios. La doctrina de Dios viene del Espíritu Santo, mas la falsa doctrina del espíritu del error. Esta se presenta de forma atractiva. Tiene apariencia de contenido bíblico. Parece verdad, pero está lejos de la Palabra de Dios. ¿Tú reconoces la falsa doctrina cuando la oyes?