MI EXPERIENCIA EN LA UNIVERSIDAD DE WITTENBERG (2)

“Porque se levantarán falsos Cristos y falsos profetas, y harán señales y prodigios, para engañar, si fuese posible, aun a los escogidos. Mas vosotros mirad; os lo he dicho todo antes” (Marcos 13.21).

“Nosotros somos de Dios; el que conoce a Dios nos oye; el que no es de Dios, no nos oye. En esto conocemos el espíritu de verdad y el espíritu de error” (1 Juan 4: 6).

El poder guardador del Espíritu Santo es asombroso. Yo iba escuchando la enseñanza liberal y sintiéndome cada vez más incómoda. Una luz roja se enciende dentro de nosotros cuando oímos falsa doctrina. No nos sueña bien. La mentira choca con el Espíritu de la verdad que está dentro de nosotros. Después de unos meses fui a buscar orientación de un profesor y él me explicó lo que me pasaba. Dijo que yo era “evangélica” y que la universidad no lo era. ¡Fue la primera vez que había oído este término!, y él me explicó el significado. Busqué a creyentes de verdad y encontré unos pocos y empezamos un estudio bíblico. Para ello recibimos orientación del GBU. Visité a muchas iglesias luteranas en la ciudad (había una veintena) buscando una evangélica, pero no encontré ninguna. Vi un anunció puesto por una iglesia bautista y empecé a asistir allí. Había dejando la iglesia luterana para nunca volver. Ahora no tenía idea de qué denominación era, pero aquello es otra historia. Después de dos años, cambié a una universidad estatal y allí encontré grupos activos de creyentes tanto en el GBU como en Ágape. El Señor me había guardado del error: “Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco, y me siguen, y yo les doy vida eterna; y no perecerán jamás ni nadie las arrebatará de mi mano” (Juan 10:27, 28).

Durante muchos años me preguntaba por qué el Señor me había hecho pasar todo aquello; finalmente entiendo. Era para sonar la alarma ahora. Cuando llegué a España unos años después, todas las iglesias protestantes eran evangélicas. Podrías entrar en la que fuese y saber que ibas a recibir doctrina sana. Ahora no. Ahora hay las que aceptan la Biblia como Palabra de Dios y hay otras que tienden hacía el liberalismo, aunque se llamen evangélicas. Si te enseñan que “la Biblia contiene la verdad”, ¡luz roja! Es una frase hecha de los liberales. No contiene la verdad; es la verdad. No es una mezcla de verdad y palabra humana. Si tu iglesia es ecuménica, ¡luz roja! Si tiene cultos con los católicos, ¡luz roja! Si es permisiva en la ética, detrás habrá una interpretación liberal de la Biblia.

Todas las denominaciones principales protestantes en otros países se han dividido sobre la cuestión de la homosexualidad. Esto viene a España. Hay luteranos evangélicos y luteranos liberales. Hay presbiterianos, anglicanos, bautistas, metodistas, etc. evangélicos, y hay ramas de estas mismas denominaciones que son liberales. Tú denominación dividirá sobre esta cuestión también. La cuestión es: ¿qué haces con la Biblia? ¿Cómo la interpretas? ¿Para apoyar tus ideas, o para buscar lo que Dios realmente ha dicho con la intención de obedecerlo, aunque tengas oposición? ¿Qué evangelio crees? ¿El de Pablo, o uno moderno? Ten mucho cuidado, porque la respuesta determinará tu destino final, porque el único evangelio que salva es el de Pablo.