¿ERES MALTRATADA?

“Por lo demás, cada uno de vosotros ame también a su mujer como a sí mismo, y la mujer respete a su marido” (Ef. 5:33).
Oímos de tantos casos de violencia de género y nos preguntamos por qué lo permiten las mujeres; ¿por qué dejan que las cosas lleguen a este extremo?
La mujer maltratada no se identifica como tal. Piensa que así es el matrimonio, o bien que ella es torpe y no lo hace bien para agradar a su marido, y por eso es criticada. Se echa la culpa a sí misma e intenta mejorar. Eso pasa también en hogares cristianos. El hombre se burla de la mujer, lanza indirectas, habla mal de sus padres, la hace sentir inútil, busca sexo pero no le da cariño, y ella confunde las cosas.
La mujer maltratada suele estar confundida, no puede identificar lo que le está pasando, tiene paciencia con cosas que no debe tolerar, piensa que con el tiempo esto va a mejorar. Es incapaz de defenderse. No puede asimilar lo que le está pasando. Se queda atónita delante de los abusos. No reacciona. Ha perdido su autoestima y la fuerza de voluntad. Recibe el abuso. No suele decir a nadie lo que vive. Le da vergüenza. Piensa que tiene que defender a su marido. Si él es una persona encantadora en público, ella apoya esta imagen. Una situación de malos tratos puede continuar durante años.
¿Eres una mujer maltratada? ¿Tu marido te hace sentir mal acerca de ti misma? ¿Te critica con frecuencia? ¿Te hace sentir inútil y tonta? ¿Se burla de ti? ¿Te insulta? ¿Te grita? ¿Te menosprecia? ¿Arma escándalos en la escalera? ¿Te hace quedar mal en público? ¿Te ignora? ¿Pasa días sin hablar contigo? ¿Controla la ropa que llevas? ¿Te hace llorar a menudo? ¿Tiene celos de ti? ¿Te acusa de cosas que nunca harías, como ir con otros hombres? ¿Te priva de ver a tus hijos, o a tus padres o amigas? ¿Tienes miedo cuando sabes que va a volver a casa?
Si eres maltratada, debes buscar ayuda. Esto no se resuelve por sí solo. No mejora con el tiempo. Si tú provocas reacciones fuertes, debes saberlo para cambiar. Si tú cambias, puede ser que él cambie en respuesta. Si él no sabe comportarse, si es una persona que ha recibido malos tratos y proyecta su ira sobre ti, con ayuda puede cambiar. Si tú sabes cómo manejar la situación, puedes vivir mucho mejor. Si su problemática es muy profundamente arraigado en su carácter, él necesitará mucha ayuda durante un largo periodo de tiempo. Si es posible conseguir ayuda, búscala, no aguantes lo que puede tener solución.
Un marido normal valora a su mujer y la tiene en alta estima. La promociona. Habla bien de ella delante de otros. Resalta lo bueno en ella. La trata con consideración. Busca su compañía. Le felicita por las cosas buenas que hace. Muestra interés en su vida. Busca la forma de cultivar sus dones y habilidades. La apoya. Piensa que ella es una maravilla y se lo dice. Le anima a intentar cosas nuevas. Tiene confianza en ella. Aprueba lo que hace. Cuando está triste, la consuela. La entiende y está por ella. Cuando ella es criticada, la defiende. La tiene como su tesoro y da gracias a Dios por ella. Ella está feliz a su lado. Así es como Cristo trata a su Novia, la Iglesia y Él es modelo para los maridos.