LA SEGUNDA VISIÓN DE DANIEL

“En el año tercero del reinado del rey Belsasar me apareció una visión a mí, Daniel, después de aquella que me había aparecido antes” (Daniel 8:1).
Daniel tuvo una segunda visión dos años más tarde, que repite parte de la visión anterior y parte del sueño de Nabucodonosor. Se trata de la historia del mundo desde los tiempos de Daniel hasta la venida de Cristo. Gran parte de lo que profetizó se cumplió y ya es historia conocida, y para nosotros es otra comprobación más de que Dios lleva las riendas de la historia. Supliendo los nombres reza así: el imperio de Media y Persia irá conquistando países al norte, sur y oeste con una fuerza aparentemente irresistible, pero finalmente sería vencido por Alejando Magno de Grecia. Su vasto imperio será dividida en cuatro partes, una de las cuales será gobernada por un tal Antíoco Epífanes que seguirá conquistando y llegará a Palestina donde profanará el Templo, perseguirá a los judíos, y blasfemará el Nombre de Dios: “Por él fue quitado el continuo sacrificio, y el lugar de su santuario fue echado por tierra” (v. 11). Daniel profetizó que la profanación duraría 2,300 días, y así fue. Ocurrió entre los años 171 y 165 a. C.
El Señor mandó al ángel Gabriel a explicarle la visión. La presencia del ángel fue tan fuerte que Daniel cayó dormido en tierra. El ángel le dijo: “Y al fin del reinado de éstos, cuando los transgresores lleguen al colmo, se levantará un rey altivo de rostro y entendido en enigmas y causará grandes ruinas, y prosperará, y hará y destruirá a los fuertes y al pueblo de los santos… y se levantará contra el Príncipe de los príncipes, pero será quebrantado, aunque no por mano humana” (vs. 23-24). El v. 23 nos hace entender que en los últimos tiempos se levantará otro parecido a este Antíoco Epífanes que perseguirá terriblemente al pueblo de los santos y se levantará incluso en contra del Príncipe de los príncipes, del Señor Jesucristo, pero este hombre será destruido por intervención del Dios.
El Señor Jesús hizo referencia a esta visión de Daniel: “Cuando veáis en el lugar santo la abominación desoladora de que habló el profeta Daniel, entonces los que estén en Judea, huyan a los montes” (Mat. 24:15, 16). Creemos que, como muchas profecías, esta tiene más de un cumplimiento. Se cumplió por primera vez cuando la destrucción de Jerusalén por los romanos en el año 70 d. C. Los que siguieron el consejo de Jesús huyeron y salvaron sus vidas. Pero queda otro cumplimiento final, el cual será tremendo: “Porque habrá entonces gran tribulación, cual no la ha habido desde el principio del mundo hasta ahora, ni la habrá. Se levantarán falsos cristos, y falsos profetas, y harán grandes señales y prodigios…” (Mat. 24:21-24). En los últimos tiempos habrá dos peligros para el creyente: la persecución y la falsa enseñanza, como Pedro señala en sus dos epístolas y Cristo enseña aquí. Este periodo de sufrimiento sin precedencia terminará con la venida del Señor, tal como dice Daniel: “Porque como el relámpago que sale del oriente y se muestra hasta el occidente, así será también la venida del Hijo del Hombre” (Mat. 24:27).
Lo que hemos visto en todas las visiones y sueños es que se levantarán poderosos imperios, terribles, los santos serán perseguidos, y volverá el Señor en gloria para tomar el reino. Con tanta persecución que hay hoy en día, clamemos al Señor, ¡que venga pronto! Amén.