EL ARMA DE LA PERSECUSIÓN

“Y hablará palabras contra el Altísimo, y a los santos del Altísimo quebrantará” (Daniel 7:25).
En un día en que están buscando una manera de producir bebés sin la intervención de ambos sexos es muy importante que nosotros como creyentes apoyemos el concepto que un hombre es un hombre y una mujer es una mujer, que son diferentes, no intercambiables, aunque de igual valor, pero con funciones muy diferentes, cada uno diseñado por Dios para su rol particular. Llegará el día en que nos puede costar la vida hacer tal afirmación. Que estemos preparados para defender la Creación de Dios y el propósito de Dios en la creación del hombre y la mujer, a saber, para reflejar en el nivel humano la realidad de la relación entre la Iglesia y Cristo (Ef. 5:25-27). Evidentemente, estos últimos no son idénticos, ni en esencia, ni en función, pero Él nos ha concedido un valor tan alto ¡que nos hace aptos para ser su Novia!, habiéndonos lavado con su propia sangre (Selah). Nos ha comprado por el precio que vale Él. Este es un misterio insondable (Ef. 5:32).
De momento, podríamos corresponderle a este amor defiendo el diseño de Dios en la creación del hombre y la mujer. Llegará el día en que seremos perseguidos por nuestra fe en la Creación de Dios.
En todas las profecías de Daniel acerca del futuro sale el tema de la persecución del pueblo de Dios, de los santos, los sabios, la Iglesia. Daniel y sus amigos sufrieron la persecución religiosa. Vamos a ser una recopilación de los versículos de Daniel en que sale este tema:
“Y hablará palabras contra el Altísimo, y a los santos del Altísimo quebrantará” (7:25).Ya hemos comentado que “quebrantará” en otras versiones es traducido como “agotará” o “oprimirá”.
Y su poder se fortalecerá, más no con fuerza propia; y causará grandes ruinas, y prosperará, y hará árbitramente, y destruirá a los fuerte y al pueblo de los santos” (8:24).
“Y los sabios (los creyentes) del pueblo instruirán a muchos; y por algunos días caerán a espada y a fuego, y en cautividad y despojo. Y en su caída serán ayudados de pequeño socorro; y muchos se juntarán a ellos con lisonjas. También algunos de los sabios caerán para ser depurados y limpiados y emblanquecidos, hasta el tiempo determinado” (11:33-35).
“En aquel tiempo se levantará Miguel, el gran príncipe que está de parte de los hijos de tu pueblo; y será tiempo de angustia, cual nunca fue desde que hubo gente hasta entonces; pero en aquel tiempo será libertado tu pueblo, todos los que se hallen escrito en el libro” (12:1).
“¿Cuándo será el fin de estas maravillas? Y oí al varón vestido de lino, que estaba sobre las aguas del río, y juró que sería por tiempo, tiempos, y la mitad de un tiempo. Y cuando se acabe la dispersión del poder del pueblo santo, todas estas cosas serán cumplidas” (12:6, 7).
Esta es una llamada a la Iglesia del Occidente a prepararse para la persecución que están sufriendo nuestros hermanos de Oriente.