LOS ÚLTIMOS TIEMPOS

“Será un tiempo de angustia cual nunca hubo desde que existen las naciones hasta entonces; y en este tiempo tu pueblo será librado, todos los que ese encuentren inscritos en el libro” (Daniel 12:1, LBLA).
El último capítulo de Daniel continúa con el tema de la gran visión final. Esta información esta complementada y explicada con más detalle en el Nuevo Testamento. Antes de entrar en temática, debemos reconocer que hay variedad de puntos de vista sobre ciertos detalles, sobre todo, el orden los eventos, sostenidos por excelentes hermanos de distintas denominaciones. Esta divergencia nunca debe ser motivo de descalificar a nadie como creyente. Nuestra unidad se basa en conocer a Cristo, no en sostener la misma doctrina acerca de los últimos tiempos. Cuando estos eventos empiecen a ocurrir no habrá lugar a duda.
Primero, el anticristo. Está descrito al final del capítulo 11: “hará su voluntad, y se ensoberbecerá, y se engrandecerá sobre todo dios…”. Los versículos 37 y 38 han dado lugar a muchas interpretaciones. El autor del comentario de Andamio no se arriesga a especular sobre su interpretación. El Señor Jesús habló de muchos anticristos: “Porque se levantarán falsos Cristos y falsos profetas, y harán señales y prodigios, para engañar, si fuese posible, aun a los escogidos” (Marcos 13:22). Pablo dijo: “Con respecto a la venida de nuestro Señor… no vendrá sin que antes venga la apostasía, y se manifieste el hombre de pecado, y se levanta contra todo lo que le llama Dios, tanto que se sienta en el templo de Dios, haciéndose pasar por Dios” (2 Tes. 2:1-4). Ap. 13 habla de dos bestias que colaboran el uno con el otro y ambos apoyan al dragón. Los creyentes son perseguidos, hay milagros que engañan a muchos, y el diablo hace sus últimos estragos. Es un tiempo de tremenda confusión y sufrimiento.
Segundo, la Tribulación. “Será un tiempo de angustia…” (Daniel 12:1). La persecución de la iglesia será más terrible que cuando Israel estaba en Egipto o lo que sufrieron los judíos en tiempos de Antíoco Epífanes. Es una tribulación que afectará a los elegidos en particular y a la humanidad en general: “Por aquellos día serán de tribulación… Y si el Señor no hubiese acortado aquellos días, nadie será salvo; mas por causa de los escogidos que él escogió, acortó aquellos días” (Marcos 13:19-20). El comentarista dice algo sorprendente: “La tribulación se debe a la tensión y el temor que el mal provoca a causa del desarrollo del triunfante reino de Cristo”. Dice que el final será como en la parábola de la cizaña y el trigo: las dos cosas estarán maduras para la cosecha. El mal aumentará hasta llegar a su expresión más terrible y el bien crecerá hasta manifestar su fruto más maduro, y habrá gran conflicto entre ambos.
Delante de este panorama oramos: “Señor, danos paciencia para permanecer fieles a ti en medio de todo lo que pueda pasar alrededor nuestro, y danos mucha sabiduría para ver tu mano detrás de todo lo que ocurre. Amén”.