EL DIOS DE DANIEL (2)

“El Dios de Daniel es el Dios viviente y permanece por todos los siglos” (Daniel 6:26).
Seguimos recopilando los versículos que revelan la naturaleza del Dios Altísimo.
Juez. “Vino al Anciano de días, y se dio el juicio a los santos del Altísimo” (7:22).
Rey soberano. “… el Altísimo, cuyo reino es reino eterno, y todos los dominios le servirán y obedecerán” (7:27).
Guarda su pacto. Desea amor y obediencia. “Ahora, Señor, Dios grande, digno de ser temido, que guardas el pacto y la misericordia con los que te aman y guardan tus mandamientos” (9:4).
Castiga el pecado. “Tuya es Señor la justicia, y nuestra la confusión de rostro… Todo Israel traspasó tu ley apartándose para no obedecer tu voz; por lo cual ha caído sobre nosotros la maldición y el juramento que está escrito en la ley de Moisés, siervo de Dios; porque contra él pecamos” (9:7, 11).
Es misericordioso y perdonador. “De Jehová nuestro Dios es el tener misericordia y el perdonar, aunque contra él nos hemos rebelado” (9:9).
Justo. “Por tanto, Jehová veló sobre el mal y lo trajo sobre nosotros; porque justo es Jehová nuestro Dios en todas sus obras que ha hecho, porque no obedecimos a su voz” (9:14).
Ama y da fortaleza al débil. “Y aquel que tenía semejanza de hombre me tocó otra vez, y me fortaleció, y me dijo: Muy amado, no temas; la paz sea contigo; esfuérzate y aliéntate. Y mientras él me hablaba, recobré las fuerzas” (10:18, 19).
Determina lo que sucede. “Después con muchedumbre de las abominaciones vendrá el desolador, hasta que venga la consumación, y lo que está determinado se derrame sobre el desolador”. “Contra el Dios de los dioses hablará maravillas, y prosperará, hasta que sea consumada la ira; porque lo determinado se cumplirá” (9:27; 11:36).
Permite el sufrimiento de los suyos: “Y los sabios del pueblo instruirán a muchos; y por algunos días caerán a espada y a fuego, y cautividad y despojo” (11:33).
Resucita. “Y muchos de los que duermen en el polvo de la tierra serán despertados, unos para vida eterna, otros para vergüenza y con fusión perpetua” (12:2).
Premia a los suyos. “Los entendido resplandecerán como el resplandor del firmamento; y los que enseñan las justicia a la multitud, como las estrellas a perpetua eternidad” (12:3).
La revelación de Dios en el libro de Daniel es completa. Es: Juez justo, Rey soberano, Salvador eminente, eterno, transcendente, supremo, humilde, glorioso, castigador del pecado; ama, busca amor y obediencia, es misericordioso y perdonador, controla el curso de la historia, determina lo que sucede, es Dios de resurrección y recompensa a los suyos. Este es el Dios que se reveló a los pueblos por toda la extensión del imperio babilónico por medio de su muy amado siervo Daniel.