EL PERMISO LEGAL

“En el primer año de Ciro rey de Persia, para que se cumpliese la palabra de Jehová por boca de Jeremías, despertó Jehová el espíritu de Ciro rey de Persia, el cual hizo pregonar de palabra y también por escrito por todo su reino, diciendo…” (Esdras 1:1).
En orden cronológico, el libro que sigue Daniel es Esdras, la historia de Zorobabel y Jesúa. Para los que les gustan la historia el orden probable es: Daniel, Zorobabel, Ageo, Zacarías, Ester, Esdras, Malaquías, Nehemías.
El libro de Esdras comienza con el documento oficial dando permiso a los exiliados a volver y reedificar: “Así ha dicho Ciro rey de Persia: Jehová el Dios de los cielos me ha dado todos los reinos de la tierra, y me ha mandado que le edifique casa en Jerusalén, que está en Judá. Quien haya entre vosotros de su pueblo, sea Dios con él, y suba a Jerusalén que está en Judá, y edifique la casa de Jehová Dios de Israel (el es el Dios), la cual está en Jerusalén” (Esdras 1:2, 3). Este es el edicto para los judíos. Ciro hizo un documento similar para todos los pueblo bajo su gobierno de acuerdo con su política de favorecer las distintas nacionalidades en su reino. Detrás estaba la mano de Dios, como lo está siempre en todos los cambios de gobierno, para bien o para mal.
Dios es el que puso este deseo de volver en el corazón de los que decidieron volver a Jerusalén y reconstruir: “Entonces se levantaron los jefes de las casas paternas de Judá y de Benjamín, y los sacerdotes y levitas, todos aquellos cuyo espíritu despertó Dios para subir a edificar la casa de Jehová, la cual está en Jerusalén” (v. 5). Algunos de los exiliados volvieron y otros se quedaron, mandando una ofrenda para sufragar los gastos del viaje de los otros. Todos colaboraron. “Y todos los que estaban en sus alrededores les ayudaron con plata y oro, con bienes y ganado, y con cosas preciosas, además de todo lo que se ofreció voluntariamente” (v. 6). Unos van y otros participan económicamente.
Ciro sacó los utensilios del Templo de Jerusalén que estaban en la casa de sus dioses para que los judíos que volvieron los devolviesen a su lugar en el Templo cuando fuese reconstruido. Estos utensilios habían ido a Babilonia cuando Daniel fue llevado cautivo; son los mismos que sacó el rey Belsasar en su orgía para burlarse de Dios la noche que murió y cayó su imperio a los persas (Dan. 5:30). Ahora Ciro da el orden de devolverlos a Jerusalén. (Esd. 1:11). Dios los había preservado en Babilonia cuando el Templo fue destruido y quemado. Ahora iban a acompañar a los judíos en su viaje de regreso, simbolizando la presencia de Dios con ellos. Dios cuidó de lo suyo y de los suyos. Se ocupa de la propiedad que ha sido dedicado a Él. Preservó el remanente de su pueblo en Babilonia cuando los demás judíos murieron en Jerusalén. ¡Dios conserva a su pueblo en medio del territorio de enemigo! De hecho ¡usa el enemigo para preservarlos! Forma parte de los caminos sorprendentes de Dios. ¡Hace lo inaudito!
Puede que tú estés en territorio del enemigo, sintiéndote muy vulnerable, pero Dios te ha puesto allí para dar luz, y allí estarás hasta la hora determinada de tu liberación. Entonces Dios abrirá la puerta para que puedas ir, como lo hizo para estos judíos, y suplirá los permisos legales y las financias necesarias para que puedas llevar a cabo tu parte en la construcción de su reino.