EL MENSAJE DE LA GENEALOGÍA DE CRISTO

“El libro de la genealogía de Jesucristo, hijo de David, hijo de Abraham” (Mateo 1:1).
Mateo tiene la tarea difícil de convencer a los judíos incrédulos que un hombre que ellos creen que procede de la despreciada Galilea, del pueblo insignificante de Nazaret, y crucificado como criminal, es el Mesías. Empieza su obra con una genealogía para establecer que Jesús, además de ser hijo de Abraham como todos los judíos, es de la línea de David. Lo que sigue es la genealogía de José, el padre adoptivo de Jesús. La de María la tenemos en el evangelio de Lucas (Lu. 3:23-38). Por ambos lados, Jesús es hijo de David.
Notamos que Mateo incluye cuatro mujeres en su genealogía, cosa que los judíos no solían hacer, para que nos preguntamos, ¿por qué?, y ¿por qué estas cuatro? No están incluidas las más destacadas como Sara, Rebeca, o Lea, sino Tamar, Rahab, Rut y Betsabé. ¿Qué tienen en común estas mujeres? Las cuatro están asociadas con la inmoralidad sexual. Vamos a repasar su historia. Tamar se casó con un tal Er quien murió sin que tuviesen hijos. Siguiendo la tradición levirata, su suegro, Judá, la casó con su hijo siguiente para levantar hijos al muerto, pero él no quiso y Dios le mató. Al suegro le quedó otro hijo, pero en lugar de casarle con Tamar, la devolvió a sus padres, avergonzándola, dejándola sin posibilidades para el futuro. Ella reclamó su derecho de tener hijos de esta familia. Se disfrazó de prostituta y sedujo a su suegro y de esta unión nacieron gemelos. Fares es uno de los antepasados de Jesús.
Rahab era prostituta profesional. También era extranjera, al igual que Rut, y probablemente Betsabé, cuyo marido era heteo y se supone que ella también. Volviendo a Rut, era una bellísima mujer, pero moabita, de una raza maldita por Dios a causa de la prostitución (Núm. 22 a 25). El corrupto profeta Balaam elaboró un plan para conseguir dinero de los enemigos de Dios. El plan consistía en enviar chicas guapas de Moab para seducir a los soldados israelitas en la práctica pagana del acto sexual como parte del culto a Baal. Los soldados israelitas cayeron en la trampa. Dios los castigó con la muerte de 24,000 soldados y prohibió la incorporación en Israel de los moabitas: nunca más podía entrar un moabita en la congregación de Israel. La historia de David y Betsabé ya la conocemos. El texto de Mateo dice literalmente: “El rey David engendró a Salomón de la de Urías” (1:6). Aunque eran legalmente casados, Dios lo considera adulterio por la manera en que ella llegó a ser viuda. ¿Por qué puso Mateo estas cuatro mujeres en la genealogía de Cristo, las cuatro asociadas con relaciones sexuales ilícitas?
La respuesta la tenemos en el versículo 21: “Porque él salvará a su pueblo de sus pecados”. Algunos piensan que María tenía que ser inmaculada para que Jesús naciese sin pecado, pero Mateo está diciendo todo lo contrario: Jesús nació de una línea de pecadores. ¿Cómo salva a Jesús a su pueblo? Identificándose con su pecado, desde antes de nacer, aquí reflejado en la genealogía, después en su bautismo, y finalmente llevando la culpa de su pecado sobre sí en la Cruz del Calvario. “Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él” (2 Cor. 5:21).