PEQUEÑA IGLESIA, POTENTE LUZ

“Vosotros sois la luz de mundo; alumbra a todos… Alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras, y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos” (Mateo 5:14-16).
La luz que da una iglesia no depende del número de miembros que tiene, sino de la santidad que desprende. La formula no es: “cuántos más los miembros, más luz”, sino: “cuánto más santidad, más luz”. Una iglesia pequeña puede alumbrar toda una ciudad. Puede dar mucha más luz que una grande por la hermosa calidad de la vida entre sus miembros y la relación de amor que existe entre todos.
En un acto público celebrando su cincuenta aniversario, la iglesia de Montornès del Vallès predicó el evangelio por medio de un informe de la vida de la iglesia durante estos cincuenta años, y esto, ¡sin abrir la Palabra! Habían vivido el evangelio durante todos estos años y las acciones hablan más poderosamente que las palabras. Se veía el amor entre todos por medio de la unidad, cosa que el mundo valora, pero no puede conseguir. La convivencia en la iglesia supera la de un club de tiempo libre. Es una familia. No decidieron tomar un compromiso para ayudarse mutuamente, vivían así como parte de lo que significa seguir a Cristo. En un mundo donde ni las familias quedan juntos, ver una colección diversa de gente de distintas edades, nacionalidades y niveles culturas viviendo como una gran familia, esto impacta.
En un breve repaso de la vida de la iglesia por medio de diapositivas, se veía la vida familiar funcionando en medio de muchas actividades en las que todos participaban, desde comidas fraternales hasta campamentos. Todos juntos apoyan misioneros en el extranjero y ayudan a vecinos en la obra social. La iglesia ha predicado el evangelio en los cultos y en actos públicos, repartiendo folletos en la calle, dando testimonio en los parques, ayudando en un centro de rehabilitación de toxicómanos, en un club de tiempo libre para los niños. Han compartido la vida en campamentos de iglesia, campamentos de mujeres y niños, en el deporte, todos haciendo rafting, en fiestas, comidas fraternales cada domingo, celebrando cumpleaños, bautismos, bodas y entierros, todo lo que la vida encierra, todos juntos, niños y ancianos en familia.
Detrás de todo esto ha habido mucho trabajo pastoral, aconsejando y ayudando a los débiles en la fe, encaminando, corrigiendo, animando, amando y cuidando de las almas. Ha habido mucha oración, mucha música, alegría, mucho trabajo de cocina, cuidado de ancianos, visitación de enfermos y atención a la gente en sus necesidades personales. Esta es la vida de iglesia. Y cuando funciona, glorifica a Dios y demuestra que el evangelio es cierto. El mundo no puede lograr esta clase de amor. Brota en el corazón redimido de los que realmente han conocido a Cristo. Le aman por lo que Él ha hecho por ellos, y aman a los que han experimentado lo mismo, y aman a los que todavía no han encontrado el Camino de la Vida.
Pues esto es el evangelio comunicado por medio de la relación que existe entre personas que han encontrado a Dios por medio de Cristo. Dice que Dios es amor y muestra el Camino para llegar a Él. Esto es lo que vio el auditorio alborotado en la sala pública del ayuntamiento y todos quedamos impactados con el poder del evangelio.