UN MENSAJE PARA EL NUEVO AÑO[2]

“Mas tú, oh hombre de Dios, huye de estas cosas, y sigue la justicia, la piedad, la fe, el amor, la paciencia, la mansedumbre. Pelea la buena batalla de la fe, echa mano de la vida eterna” (1 Tim. 6:11, 12).
Nuestra meta para este nuevo año es la misma que siempre, desde que conocemos al Señor, a saber, la de seguir creciendo espiritualmente para ser cada vez más como Cristo. Este versículo lo desglosa en seis asignaturas: la justicia, la piedad, la fe, el amor, la paciencia, y la mansedumbre.
Hemos sido justificados para vivir justamente. Queremos hacer lo correcto a los ojos de Dios, queremos poner en práctica lo que la Biblia dice de la vida cristiana. Crecer en la piedad implica trabajar en nuestra relación con el Señor. Significa buscar a Dios, adorarle, obedecerle, y amarle con todo nuestro corazón, mente, alma y fuerza.
“Fe” puede ser objetiva o subjetiva. La fe objetiva es el cuerpo de enseñanza. La subjetiva es nuestra confianza en Dios. Dios tiene el plan de hacerte “pasar por el tubo”: de corregirte y limarte, y usará las circunstancias de la vida para hacerlo. Esto significa que vamos a pasar por situaciones en las que Dios parece muy lejos cuando tendremos que poner nuestra fe y confianza en sus promesas. Abraham es el ejemplo bíblico de la fe. Dios le prometió que su descendencia sería como las estrellas del cielo en número, pero iban pasando los años sin que le naciera ningún hijo. Durante este tiempo de prueba Abraham iba creciendo en fe. La auténtica fe perdura y crece con el tiempo. Es la fe de toda una vida la que nos justifica, no una profesión de fe en un momento dado.
El amor superficial no cuesta, pero ¡cuánto más intensa la convivencia, más difícil es seguir amando! Cuanto más nos conocemos, más cuesta amarnos. Que el amor fraternal no falte en la iglesia. El amor ágape brota como decisión de la voluntad. Significa no buscar el mal del otro, sino su bien. Hacerle bien. Es decidir mostrar amor a las personas menos amables. Es todo un aprendizaje.
La paciencia es perseverancia, es seguir adelante, ir avanzando continuamente. Vienen motivos de desánimo. Parece que vamos hacia atrás. El enemigo nos acusa de ser inútiles, mediocres y fracasados. Buscamos atajos y soluciones mágicas. Tenemos envidia de los que van por el camino ancho y prosperan. El mundo está lleno de seducciones y es fácil caer. La carrera cristiana requiere mucha paciencia.
La mansedumbre aquí, según el comentarista, significa ser amable, tierno, humilde. Es indispensable en nuestros ministerios. En la vida de la iglesia hay situaciones conflictivas. Hay gente soberbia. Hace falta un espíritu manso. El Espíritu Santo nos capacita para ser mansos. En cambio, los falsos maestros son orgullosos y peseteros.
Estas son las seis asignaturas. ¿Cómo vamos avanzando? La meta es ser como Cristo. Dios quiere convertirnos en personas santas, fieles, amables, pacientes, honestas, tiernas y capaces de amar. Que el mensaje de esta mañana sea tema de oración. A lo largo del año hemos de ir preguntando al Señor cómo vamos.

[1] Mis notas sobre la segunda parte del mensaje dado por David Burt en la Iglesia Evangélica de Cd. Meridiana 1/1/17.