EL PENSAMIENTO SECULAR EN LA IGLESIA

España es el país del mundo en que más ha triunfado la ideología de género. Un artículo escrito por dos entidades representativas de las iglesias evangélicas pretende plasmar el pensamiento protestante contemporáneo en cuanto a la mujer. Identifica la prohibición de la mujer a predicar con la violencia de género, pero no se dan cuenta de que esta postura les identifica con la ideología de género. Habla de “la iglesia reformada siempre en reforma”, ¡pero lo que sus autores reforman son las Escrituras! Lutero reformó la iglesia en basa a las Escrituras, mientras ellos reforman la Biblia en base al pensamiento contemporáneo. Dichas entidades evangélicas afirman que no hay diferencia entre los roles o el uso de dones entre hombre y mujer, sin referencia alguna a lo que dice la Biblia en cuanto al gobierno de la iglesia o los roles del hombre y la mujer en ella, textos como: 1 Cor. 11:1-16; 1 Pedro 3:1-7; Ef. 5:21-33; Col.1:18-20; I Tim. 1:8-15; 1 Tim. 3:2, 4; Tito 1:6, que son precisamente los textos que se dirigen al asunto. Los únicos versículos que citan para apoyar su postura que la mujer puede predicar son Gen. 2:28 (la mujer trabajando en el Huerto de Edén), y Mat. 28:19 (la mujer evangelizando en el mundo). Ninguno hace referencia al púlpito.
El Señor Jesús resucitado mandó a mujeres a llevar las buenas nuevas a los discípulos, pero no las creyeron. Puede ser porque eran mujeres, pero tampoco creyeron a los ángeles (Lu. 24:22). Jesús les llamó insensatos. No es nada renovadora decir que la mujer puede evangelizar, pero según los apóstoles, no tiene y nunca ha tenido, el derecho a enseñar a los hombres: “No permito a la mujer enseñar, ni ejercer dominio sobre el hombre” (1 Tim. 2:12). No hay diferencia entre hombre y mujer en el ejercicio de autoridad en la iglesia según la ideología de género, pero sí que la hay según las Escrituras. El lema de la reforma moderna, ¡la reforma de las Escrituras!, es “La sola fe, la sola gracia y las Escrituras modificadas”. Lutero se opondría cien por cien.
En el modelo de la iglesia primitiva hay desigualdad por jerarquía de género. La Biblia dice: “Quiero que sepáis que Cristo es la cabeza de todo varón, y el varón es la cabeza de la mujer, y Dios la cabeza de Cristo” (1 Cor. 11:3). El orden de Dios no es en cuanto a valor, sino en cuanto a autoridad. Cristo no es inferior al Padre al ostentar otro rol: Jesús se sujetó al Padre; el Padre no murió en la Cruz. El artículo aboga a favor de mujeres sirviendo en la enseñanza y predicación de la Palabra en todas sus expresiones, pero las Escrituras no permiten que la mujer enseñe desde el pulpito. El valor de la persona no consiste en su ministerio, sino en ser creada a la imagen de Dios. Un hombre maduro vale lo mismo que un niño, pero no por eso vamos a poner al niño en el púlpito. Adán tuvo autoridad sobre Eva antes de la Caída, pero ella en ninguna forma era inferior a él; ¡era el broche de oro de la creación de Dios! Cada uno tenía su lugar designado en el perfecto orden de Dios en el Paraíso, y cada uno se realiza perfectamente desempeñándolo.
Algunos piensan que el espíritu de las Escrituras es diferente que la letra y menosprecian la letra, pero el Espíritu y la Palabra siempre han trabajado en conjunto. Ninguno anula al otro. Las palabras de Jesús son Espíritu y Vida. El Espíritu se expresa verbalmente en letras, y las letras formas palabras: la Palabra. El Espíritu da vida a la Palabra. “La palabra del Dios nuestro permanece para siempre” (Is. 40:8). No necesita ninguna Reforma o renovación: “La palabra del Señor es acrisolada” (Salmo 18:30). Es apta para todos los tiempos y todas las culturas. Es el “Evangelio eterno” (Ap. 14:6). Solo Dios podría inspirar tal Libro, siempre actual y siempre vigente, ¡como su Autor!