LA IDEOLOGÍA DE GÉNERO Y NUESTROS HIJOS

“Instruye el niño en su camino, y aun cuando fuera viejo no se apartará de él” (Prov. 22:6).
Parece que el gobierno ha reemplazado a Dios en España. El gobierno nos dice cuáles tienen que ser nuestros valores, nuestras prioridades, el rol del hombre y de la mujer en el hogar, cómo criar a los hijos, etc. y hay sanciones en el trabajo para los que no cumplen la línea del estado. En esta democracia nos dicen cómo hemos de pensar.
Por los medios de comunicación salen casos de violencia de género cuando las víctimas son mujeres, pero cuando son hombres, no. El mensaje es que los derechos de la mujer son más importantes que los del hombre. Hay toda provisión para personas minusválidas: lavabos, vías de acceso, etc., pero si la mujer embarazada lleva un niño con probabilidades de minusvalía, la recomiendan que aborte. El mensaje es: Proveer para aquellos que están, pero mejor matarlos antes de que nazcan.
Defienden los derechos de los niños, pero señalan que constituyen un estorbo para la carrera de la mujer. Muestran en la noticias a una mujer intentando trabajar en casa con el ordenador y su hijo de un año a su lado. Le da al niño un bolígrafo para entretenerlo y el niño da golpes en el teclado con el bolígrafo estorbando su trabajo y frustrándola. El mensaje es: Proteger los derechos de los niños, pero mejor no tenerlos, porque complican la vida laboral de la mujer. El mensaje más sutil es: Hay que separar el concepto de ser madre del concepto de ser mujer. La mujer vuelve del trabajo y tiene que lavar, planchar, cocinar, limpiar y, si tiene niños, le complican más la vida. Y si el marido no ayuda con las tareas de la casa, no es socialmente aceptable. El mensaje es que el matrimonio es una injusticia para la mujer. Mejor no casarse, ser promiscuo, tener una serie de relaciones sentimentales, pero no tener hijos, y, si por fallo técnico la mujer queda en estado, abortar.
En China el estado controla la natalidad. En Corea del Norte los padres cristianos no se atreven a hablar de Dios a sus hijos hasta que sean adolescentes por temor a que los denuncien y terminen en un campo de concentración. ¿A dónde estamos llegando en Europa?
¿Qué dice la Biblia en cuanto a los niños? “Oh pueblo mío, escucha mis enseñanzas; abre tus oídos a lo que digo, porque te hablaré por medio de una parábola. Te enseñaré lecciones escondidas de nuestro pasado, historias que hemos oído y conocido, que nos transmitieron nuestros antepasados. No les ocultaremos estas verdades a nuestros hijos; a la próxima generación le contaremos de la gloriosas obras del Señor, de su poder y de sus imponentes maravillas. Pues emitió sus leyes a Jacob; entregó sus enseñanzas a Israel. Les ordenó a nuestros antepasados que se las enseñaran a sus hijos, para que la siguiente generación las conociera incluso los niños que aún no habían nacido, y ellos, a su vez, las enseñarán a sus propios hijos. De modo que cada generación volviera a poner sus esperanza en Dios y no olvidara sus gloriosas milagros, sino que obedeciera sus mandamientos” (Salmo 87:1-7). Los valores de Dios hemos de pasarlos a nuestros hijos. ¿Llegará la Biblia a ser un libro prohibido como en Corea del Norte? ¿Seremos fieles a sus valores, o seguiremos la línea del estado? ¡Qué Dios nos ayude a serle fieles en estos tiempos complicados!