SAGRADO ES EL AMOR

“E hizo Josué como le dijo Moisés pelando contra Amalec; y Moisés y Aarón y Hur subieron a la cumbre del collado. Y sucedía que cuando alzaba Moisés su mano, Israel prevalecía; mas cuando él bajaba su mano, prevalecía Amalec. Y las manos de Moisés se cansaban; por lo que tomaron una piedra, y la pusieron debajo de él, y se sentó sobre ella, Y Aarón y Hur sostenían sus mano, el uno de un lado y el otro de otro, así hubo en sus manos firmeza hasta que se puso el sol. Y Josué deshizo a Amalec y a su pueblo a filo de espada” (Ex. 17:10-13).
Esta historia se ha leído muchas veces y se podría leer muchas más, porque aquí tenemos el amor “cristiano” funcionando en medio de una tremenda batalla, como la en que estamos inmersos todos los creyentes. Aquí están los cuatro amigos: Josué, Moisés, Aarón y Hur. Josué está luchando abajo en la llanura, y Moisés está orando por él en la cumbre de una colina donde puede observar la batalla. La victoria se gana por medio de la oración, eso queda patente. Es Dios quien da la victoria, pero no sin la oración. Aquí está la parte divina y la parte humana de la guerra espiritual. También queda patente que necesitamos a nuestros hermanos para vencer. Josué no podía obtener la victoria sin Moisés, pero Moisés no podía seguir en la lucha orando sin la ayuda de sus dos amigos, Aarón, su hermano, y Hur. Los cuatro unidos consiguieron la victoria.
Es una hermosa historia. ¡Cómo se tenían que querer aún más los cuatro hermanos después de esta tremenda experiencia! Estar en la lucha juntos nos une y aumenta el amor. Sientes una gratitud muy fuerte a tus hermanos por haber participado en la batalla contigo por medio de la oración. Juntos habéis visto la salvación de Dios.
Pues, esto es lo que necesitamos: hermanas con las cuales nos unimos en oración. Necesitamos formar parte de un grupo de oración en la cual las unas oren por las otras, de corazón, no porque figura en la lista, sino porque nos amamos y llevamos las cargas las unos de las otras. Qué hermoso tener un grupo de hermanas que cada vez que surge algo importante, allí están orando por este asunto. Los pequeños grupos de oración son una bendición enorme, y una parte esencial de la vida cristiana. Si no tienes uno, fórmalo. Busca amigas con las cuales puedes orar, mujeres de confianza y fe, mujeres que conocen a Dios, saben cómo funciona el enemigo, conocen la Palabra, y están dispuestas a luchar. Apoyad las manos las unas de las otras y veréis grandes victorias para el reino de Dios.
Sagrado es el amor que han unido aquí,
A los que un Dios y Salvador gozamos en servir.
A nuestro Padre Dios, rogamos con fervor,
Alúmbrenos la misma luz, nos una el mismo amor.
Nos vamos a ausentar, mas nuestra firme unión
Jamás podráse quebrantar por la separación.
Allí en la eternidad nos hemos de reunir,
Y en dulce comunión y paz por siempre convivir.
(Himnario Celebremos su Gloria; www.Obrero fiel.com)