¡CLAVA ESTO A LA PUERTA DE TU IGLESIA! (1)

“No os unáis en yugo desigual con los incrédulos… Salid de en medio de ellos, y apartaos, y seré para vosotros por Padre,…” (2 Cor. 6:14, 17, 18).

Lectura: 2 Cor. 6:14-7:1.

Las 95 Tesis de Lutero, que se pueden leer en Internet, están basadas en su comprensión de las Escrituras y tienen la finalidad de denunciar las desviaciones de la verdad de Dios en la Iglesia de Cristo en su día. Chocaron frontalmente con la mentalidad de su sociedad. En nuestros días las desviaciones son diferentes. El equivalente actual de lo que él escribió (¡igualmente chocante!), sería más o menos lo que sigue. ¿Cuántos pastores hoy, que celebran la reforma de Lutero, tendrían la valentía para clavar estas afirmaciones de las Escrituras a las puertas de sus iglesias?

Hay un solo Dios (Is. 44:8), el Dios de Abraham, Isaac y Jacob, el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo. Por lo tanto, Alá no es Dios, Buda no es Dios, los 500 dioses del Hinduismo no son Dios. Mahoma no es su profeta, el Papa no es su representante en la tierra, y María no es su madre.
Cristo es el único camino a Dios (Jn. 14:6). Por lo tanto, ninguna otra religión conduce a Dios, ni el judaísmo, ni el islam, ni el hinduismo, ni el budismo. La salvación se encuentra únicamente en Cristo (Hechos 4:12) y se consigue únicamente por la fe en su Obra completada en la Cruz donde Él llevó nuestro pecado y nos justificó delante de Dios
La salvación es eterna, por lo tanto, no se puede perder en el tiempo. La única persona que puede perder su salvación es la que nunca la tuvo (Ef. 1:4, 5; Mat. 7:19-23). La salvación es por la fe (Ef. 2:8-10) y conduce a una vida de santidad (1 Pedro 1:15, 16), sin la cual nadie verá a Dios (Heb. 12:14). Por lo tanto, la persona que profesa fe en Cristo, pero no vive según sus enseñanzas, no es salva (Mat. 7:24-28). La que lo es, vive en el Espíritu y no en la carne (Rom. 8:4-13).
Solo Dios puede perdonar pecados (Marcos 2:7, 10), y solo son perdonados cuando son confesados y abandonados (1 Juan 1:9). Por lo tanto, ningún sacerdote o pastor tiene la autoridad para perdonar pecados.
Todos los hombres aparecerán delante del trono de juicio de Dios para ser juzgados según sus obras. El que no se halla inscrito en el libro de la vida será condenado al infierno eternamente sin posibilidad de salvación (Ap. 20:11-15). Por lo tanto, las misas para los muertos son inútiles.
Todas las personas que niegan a Cristo, viven vidas corruptas, viven en la inmoralidad sexual, practican hechicería, o veneran a imágenes serán condenadas (Ap. 21:8). Por lo tanto, hacer, tener, reverenciar, orar a, o venerar estatuas de santos, de la Virgen María, de Cristo, ángeles, o cualquier dios, es condenado (Ex. 20:4-6).
El matrimonio es de por vida (Marcos 10:11, 12; Rom. 7:2; 1 Cor. 7:39). Por lo tanto, las segundas nupcias, sin la muerte del primer cónyuge, es adulterio. Los maridos han de amar a sus esposas y las esposas han de respetar y someterse a sus maridos (Ef. 5:22-33; Col. 3:18, 19; 1 Pedro 3:1-7).
¡Sigue, pero no llegaremos a los 95!