LA HOSPITALIDAD CRISTIANA

“Ellos salieron por amor del nombre de él, sin aceptar nada de los gentiles. Nosotros, pues, debemos acoger a tales personas, para que cooperemos con la verdad” (3 Juan 7, 8).
Lectura: 3 Juan 5-8.
¿Cuándo fue la última vez que tuviste un misionero alojado en tu casa? Estamos de acuerdo con la enseñanza del apóstol, ¡pero no la practicamos! ¿Tu iglesia apoya a misioneros? ¿Pasan por la iglesia de cuando en cuando para dar informes acerca de la obra que están haciendo? ¿Tenéis un programa misionero en la iglesia? Cuando mi marido era joven en su iglesia en Inglaterra, muchos misioneros pasaban por su casa. De niño le encantaba escuchar de sus aventuras acerca de serpientes y hechiceros en países extraños. Hoy día la obra misionero se realiza en campos de refugiados, en culturas hostiles al evangelio, o en ciudades grandes y sofisticadas.
¡Qué bendición es recibir a los siervos de Dios en casa! Nada más escribir esto, recibimos un mensaje del amigo que estuvo en casa el otro día y ahora se encuentra en Atenas con un equipo de jóvenes orando por los refugiados sirios según van llegando. Han dado testimonio y orado por muchos y han vistos milagros de sanidad en el Nombre de Jesús.
Al mediodía de hoy tuvimos el privilegio de tener otro siervo de Dios en casa, un chico joven que está dando clases de arquitectura en la universidad y usando su carrera para dar testimonio. Su hermano, otro profesional, tiene una ONG para ayudar a pobres. Lo hace levantando fondos de creyentes que quieren contribuir a sus proyectos. El último suyo ha sido edificar una casa para una familia pobre con siete hijos que vivía en una chabola sin luz y agua. Hay una pequeña iglesia en la zona que acaba de empezar donde el pastor es amigo del hermano. El padre de esta familia de siete hijos es un hombre de buen testimonio de su iglesia. Pues, nuestro amigo arquitecto diseñó una casa de unos 55 metros cuadrados que pudieron construir por unos 9,000€ pagado por la ONG del hermano. Quedó tan bien que recibió reconocimiento en una revista nacional de arquitectura. El gobierno tomó nota e instaló luz y agua en la zona para todos los vecinos. Ellos saben que el hombre que recibió la ayuda es creyente evangélico y dónde está su iglesia. ¡Toda la gloria para el Señor! Su proyecto siguiente es construir un hogar de ancianos.
La hospitalidad era una práctica bien establecida en la iglesia primitiva. “Permanezca el amor fraternal. No os olvidéis de la hospitalidad, porque por ella algunos, sin saberlo, hospedaron angeles” (Heb. 13:1, 2). Los ancianos tienen que ser hospitalarios (1 Tim. 3:2; Tito 1:8) como ejemplo para sus congregaciones. El que recibe un hermano en nombre del Señor, al Señor recibe (Mat. 10:40, 41). Uno de los goces de la vida en el Señor es la hospitalidad cristiana: “En lo que requiere diligencia, no perezosos; fervientes en espíritu, sirviendo al Señor: compartiendo para las necesidades de de los santos; practicando la hospitalidad” (Rom. 12:11, 13). Trae mucha bendición.